Gratitud y memoria n°6

Colapsos estructurales históricos 5 puente angers 01

Cuando Madre María Eufrasia llegó a fundar a Angers en 1829, la ciudad sólo poseía un puente para atravesar el río Maine. Éste permitía, el cual existe aún, transitar desde el centro de la ciudad al otro sector donde se encuentra nuestra Casa Madre. Es de piedra. Diez años más tarde se construyó otro frente al castillo: un puente suspendido, realizado muy rápidamente, con un presupuesto muy estrecho. Pronto se dieron cuenta que era frágil y en muchas ocasiones tuvieron que hacerle grandes reparaciones.

Un tremendo accidente se produjo en 1850. Un regimiento debía atravesar la ciudad, de paso hacia Marsella y Argelia, donde lo habían enviado como medida disciplinaria, por razón política. El tiempo era malo, con violentas borrascas.  Hacia el mediodía, al paso de la tropa, se derrumbaron los pilares del puente. Este accidente ocasionó 229 muertos, 38 desaparecidos y 68 heridos.

Los Anales de la Casa Madre relatan que desde ahí se oían los gritos y las exclamaciones de dolor y desesperación. Algunas Hermanas jóvenes querían ir de inmediato, a socorrer a las víctimas. Madre María Eufrasia no lo permitió. Esta negativa no era por ser ella una persona absorbente, pues quienes la conocieron personalmente decían de ella lo contrario, “…Acogía con alegría y gratitud las iniciativas de los demás”. “Era a Dios por encima de todo de quien quería luz y consejo, pero ella también consultaba con las hermanas.” La misma Madre Josefa Fernández decía de ella: “Nuestra Madre consultaba y respetaba... en este punto tengo pruebas personales.”

Lo que sucedió es que Madre Eufrasia lo conversó y por esta razón envió a Hermanas Torneras para informarse de las necesidades y luego poder ayudar. Además, les explicaba a las jóvenes que en el lugar había muchas otras personas ayudando, entre ellas las Hermanas de San Vicente de Paúl. Inmediatamente les hizo llevar ropa, cobijas y alimentos.

Les ofreció una pequeña casa vacía para recibir allí los heridos y aseguró su alimentación durante todo el tiempo de su permanencia. El día que partían los heridos, las Hermanas le sirvieron un almuerzo a la tropa en mesas levantadas sobre caballetes, en la calle Brault, en la entrada de la Casa Madre.

Pont de la Basse Chaîne

Hna. Eliana Letelier

Archivista


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